Conversación con el pasado: El Arte de la Pintura

Habíavermeer-art-of-painting2 ido a Viena, y una vez en la ciudad no me quedó
más remedio que visitar sus museos. Esa mañana me tocaba ir al Kunsthistorisches.  Paseaba por sus galerías y me topé con él.

Sin ser consciente lo había estado buscando desde que entré en el edificio. De
hecho confieso que fue uno de los alicientes del viaje. Quería verlo. No sé
porqué, cuando lo vi por primera vez en una ilustración no me dijo demasiado.
Recuerdo que tenía que hacer un trabajo en la universidad sobre Vermeer. Hablar
sobre alguno de sus cuadros. Elegí ese, sin ningún motivo en especial. Intuí
que podría encontrar bastante información sobre esa pintura y que me sería fácil
escribir unos folios sobre él. No era el que más me gustaba del pintor, pero lo
escogí.

Cuando
veo por primera vez una creación artística como, por ejemplo,  una pintura, me gusta o no me gusta. Si me
gusta es que me atrae por algún motivo. Puede ser el tema de la obra, puede ser
los colores o las texturas que ha utilizado el pintor, los personajes que
aparecen, las luces de la pintura; en definitiva, lo que me importa es que me
impacte por algún motivo. Si me ocurre esto, me detengo y analizo con más
detalle la creación que tengo ante mí. Si no es así, paso al siguiente cuadro.
Con esta obra, El arte de la pintura,
o era, El pintor en su taller, o Alegoría de la pintura, no había sentido nada al verla reproducida
en alguna página web. Pero tuve que detenerme en ella por obligación, Y mis
sensaciones hacia ella cambiaron.

El
Kunsthistorisches es imponente, con esos atrios, esas columnas, esos techos,
las inmensas galerías, mármol, granito por todas partes, y esa cafetería para
descansar de tanto arte; pero todo ello no supuso para mí algo sobresaliente,
me lo esperaba de alguna manera. Yo necesitaba algo más. Necesitaba verla. Me
había tomado el café e inicié su búsqueda.

Pasé
por unas cuantas salas, deambulé por los pasillos, miraba cuadros pero no había
ninguno que consiguiera que fijara mi vista en él. Yo sólo quería estar frente
a uno. Después de un buen rato, o eso me pareció a mí, por fin llegó el
momento. Por fin lo tuve ante mí. De repente. No había querido buscarlo en la
guía del museo. Me producía mayor placer la búsqueda sin rumbo fijo. Cada nueva
sala, un nuevo sobresalto, una mirada anhelante por todas las paredes. Me costó
pero lo vi. No es una obra de gran tamaño. Pero para mí ocupaba todo el
espacio. Me detuve, lo contemplé. Me fui acercando despacio. Cada poco me
paraba y lo miraba. Ya no tuve más pensamientos que su disfrute. No sabía lo
que iba a suceder en mi cabeza. Hacia dónde me iba llevar la imaginación. Me
acercaba a él.the map of the Netherlands

Al
principio tuve una visión de conjunto del cuadro. En seguida mis ojos fueron
fijándose en detalles aquí y allá. Pero sin centrarse en ninguno, como
queriendo acapararlos todos de golpe. Casi, casi, una atracón de sensaciones,
de figuras, de colores, que, aunque conocidos por mí, me resultaban diferentes.
Tenía ante mí la obra original. Y eran otras las emociones que en mi interior
se estaban produciendo. No es posible comparar una reproducción digital con la
obra real.

Me
serené. Y empecé a disfrutar. Mi sensación del tiempo y el espacio se alteró.
Ya estaba junto al cuadro y mi imaginación echó a volar. No sé si tenía los
ojos abiertos o ya no hacía falta.

chandelier with the double headed eagle

Me
fui deteniendo en cada uno de los elementos del taller. Vi la silla junto al
cortinaje. Estaba vacía. Me recordaba a las que tenía mi abuela en su casa.
Pero sin saber porqué preferí sentarme en el suelo, a la derecha del artista.
Pero apartada. Podía tener de esa manera una buena visión de la escena. Era ya
avanzada la mañana y la luz entraba de lleno por la ventana. Clio no se movía.

Clio,
la Historia ante mí. Por mi cabeza pasaron muchos pensamientos sobre el
significado de la fama y del saber a lo largo de los tiempos. Ahora no los
recuerdo, o sí, pero no vienen al caso. Yo estaba en ese momento viviendo un
momento importante de mi historia y eso era lo realmente importante para mí.

La
habitación del taller era espaciosa. Me fijé en el colorido del cortinaje, sus
estampados. Luego mis ojos se fijaron en las telas de la mesa y en la máscara
que había sobre ella.

Envermeer's technique in his painting
ese momento el artista comenzaba a esbozar los ojos de la protagonista. Es un
elemento del retrato de una persona que siempre me ha parecido fundamental para
captar la esencia del rostro. Quería ver lo que él plasmaba; intuir lo que
pretendía trasmitir de la Historia. Pero la modelo tenía los ojos entornados,
la mirada bajada, y así la retrató.

¿Porqué Johannes me pintas joven si
he visto nacer la luz?

¿Porqué con los ojos entornados?

Acaso me tengo que avergonzar de lo
vivido.

Acaso te avergüenzas tú artista de
tu pasado.

No es la vida ilusión y alegría.

¿Porqué no me pintas una sonrisa en
la mirada?

            La luz que entraba por la ventana
cada vez era más intensa. Pasaba el tiempo pero no era consciente de ello. Mi
realidad era la mano del pintor. Fue trazo a trazo perfilando el rostro de la
mujer.

            Por mi rostro no
parece haber pasado los años.

            No hay rasgos, no hay testimonios.

            ¿Por qué Johannes?

            Yo poseo la sabiduría de haber
vivido,

            y tú no lo reflejas.

            Luz, Johannes, luz. Ilumíname.

Clio, the model 

            Atardecía cuando hubo terminado todo
el rostro. De repente sentí un golpecito en el hombro. Me estremecí. Un
vigilante me dio a entender que el museo iba a cerrar y tenía que marcharme.

Junto a mí, otra mujer estaba parada
frente al cuadro. A ella también le tocó el hombro. Yo la miré entre extrañada
y cómplice. Me miró a su vez. Fue un instante. Ella sonrió y retiró la mirada.

Sonó
el timbre. Maldita sea. Me había dormido; eran las ocho, la hora que empezaba
mi clase de Inglés para Fines Específicos: gracias a Dios mi presentación era la última y aún tenía
tiempo…. ¿Y quién tocaba el timbre a estas horas? Abrí  y asombrada, vi a una mujer bajar corriendo
las escaleras. Me recordaba a alguien. ¿No era la modelo del cuadro?.

Sources

Valeriano Bozal (2003). Vermeer: el gran “voyeur”. Descubrir el Arte,
nº 48.
Consultado 20.03.2011 en
http://almendron.com/arte/pintura/vermeer/vermeer_01.htm

Jonathan
Janson (2011). An essential Vermeer bookshop. Consultada
20.03.2011 en http://www.essentialvermeer.com/books/books_vermeer.html

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